TÉCNICAS DE ESTUDIO

Estudiar forma parte de la vida de todos los niños, pero es importante adaptar la manera de estudiar a las necesidades de aprendizaje individuales.

Es necesario ser conscientes de que no podemos mantener la atención durante periodos muy largos de tiempo, por lo que es imprescindible hacer pausas y pequeños descansos. 

A la hora de estudiar hay que evitar distracciones innecesarias como pueden ser el móvil o la televisión, también ayuda tener un ambiente ordenado, porque si hay mucho desorden alrededor es más fácil agobiarse y distraerse.

Otro aspecto muy importante para poder estudiar es tener un descanso adecuado ya que mejora la capacidad de concentración y, además, dormir ayuda a consolidar bien los recuerdos.

Las técnicas de estudio son estrategias que se utilizan para aprender de una manera más efectiva, están encaminadas a comprender, retener y recuperar la información.

No todas las técnicas son válidas para todas las personas, sino que, es fundamental ajustar estas técnicas a las diversas formas que tiene cada niño de estudiar y aprender.

¿Qué técnicas de estudio podemos utilizar?

Técnica pomodoro: está técnica consiste en dividir el tiempo de estudio en bloques de trabajo separados por descansos cortos. Se utiliza para gestionar y organizar el tiempo que se dedica a cada tarea, lo que hace que esta sea más llevadera y nos permite saber cuánto tiempo real tardamos en realizar cada cosa.

Lectura global previa, diferenciando partes: es imprescindible hacer una primera lectura completa para entender de qué va lo que tenemos que estudiar, teniendo claro cuáles son las partes que componen el temario.

Subrayar la información más relevante: es una técnica conocida por todos y puede parecer clásica, pero es muy útil. Se trata de resaltar los puntos clave de aquello que se esté leyendo, seleccionando la información más importante, además se puede destacar utilizando diferentes colores.

Identificar ideas principales y secundarias: después de haber realizado una lectura general podemos resaltar las ideas más importantes, estas son la base del texto y alrededor de ellas nacen el resto de ideas, es fácil diferenciar las ideas principales, ya que son esas que si quitamos el texto pierde sentido. Las ideas secundarias son las que aportan información a la idea principal, conectan con ella y perderían el sentido si no estuvieran ligadas a su idea principal.

Tomar notas y redactar apuntes propios: escribir con nuestras propias palabras el contenido ayuda a recordarlo con más facilidad y también nos hace comprenderlo mejor.

Elaborar resúmenes: se trata de escribir un texto no muy largo, sin perder la información mas importante, basándonos en el texto más extenso con el que estamos trabajando. Mejora la interiorización de la información y los conceptos y también nos ahorra tiempo a la hora de repasar.

Realizar esquemas y mapas conceptuales: para su realización se usan líneas, símbolos, palabras, colores, imágenes, en estos tiene que haber conceptos sencillos y lógicos colocados de manera jerarquizada en función de su importancia y relación. Ayudan a poder ordenar y asociar diferentes conceptos que están ligados a un punto central.

Tarjetas didácticas: también se conocen como flash cards o tarjetas de memoria. Consiste en crear tarjetas y escribir en una cara una pregunta del temario y en la otra la respuesta, no solo mejora la comprensión, retención y recuerdo del contenido, sino que ayudan a estudiar de manera más divertida y dinámica.

Dibujos o recursos visuales: para muchos niños es más fácil recordar cosas que atienden de manera visual, por lo que se pueden apoyar creando dibujos o cualquier recurso visual que facilite su aprendizaje.

Reglas mnemotécnicas: son muy sencillas y facilitan mucho el estudio cuando se trata más de memorizar. Consiste en asociar los conceptos que tenemos que aprendernos con otros que nos sean más familiares o fáciles, que puedan tener algún significado para nosotros.

Estudiar en voz alta: decir el contenido en voz alta nos ayuda a entenderlo, memorizarlo y recordarlo mejor, además así te aseguras de que entiendes mejor lo que estás leyendo y te das cuenta de aquellas partes que no comprendes bien.

Formularse autopreguntas y elaborar guiones de respuesta: se trata de crear preguntas que pensemos que pueden ser importantes sobre el temario estudiado y crear unas pautas que debemos seguir para responder a estas preguntas de manera adecuada.

Ejercicios y casos prácticos: esta técnica nos ayuda a entender mejor la teoría, muchas veces es más sencillo entender algo cuando lo ves en un caso de la vida real o en alguna situación de la vida cotidiana. es cuestión de ejemplificar aquello que se ha visto de manera teórica.

Enseñar lo aprendido: es similar a estudiar en voz alta, pero esta vez se trata de explicar lo que hemos aprendido a otra persona, enseñarle qué es lo que sabemos, así nos aseguramos si de verdad hemos comprendido correctamente lo que hemos estudiado.

Desde el área de Educadhin realizamos talleres en los que enseñamos diferentes técnicas de estudio, adaptados a la edad y necesidades de los alumnos.

Si estas interesado en recibir información ponte en contacto con nosotros a través de nuestro email adhinterapiaecuestre@gmail.com o por teléfono llamando al 696745570.

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