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COMO ACOMPAÑAR EL PROCESO DE DUELO EN LA INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA

Afrontar el fallecimiento de un ser querido siempre es difícil y si además debemos acompañar, en este momento de duelo, a un niño o adolescente , se hace aún más complejo.

Durante mucho tiempo se pensó que los niños y niñas no eran capaces de comprender estas situaciones por lo que eran excluidos de los procesos y rituales entorno a la muerte, provocando con ello confusión en los pequeños

Hoy sabemos que son capaces de comprender, en función de su momento evolutivo y cómo podemos acompañarles para que puedan elaborar su propio proceso de duelo.

Para ello se deben comprender una serie de aspectos relacionados con la muerte:

a) La muerte es un proceso irreversible: el niño debe comprender que no se trata de una situación temporal. La muerte no es algo que pueda dar marcha atrás y no vamos a ver más a nuestro ser querido. No debemos utilizar metáforas como ” se fue ” ” se ha dormido para siempre “

b) Universalidad: Todos los seres vivos mueren.

Para evitar que el niño sienta angustia por este hecho debemos usar la postergación, diciéndoles cosas como ” cuando una persona es muy muy viejita o está muy muy enferma….., “es decir que entienda el concepto de universalidad pero que esto va a pasar dentro de mucho, mucho tiempo.

c) Las funciones biológicas se acaban: deben de entender que cuando una persona fallece su cuerpo deja de funcionar . Evitar frases como ” el abuelo lo ve todo “. Deben de entender que la persona siempre estará en nuestra memoria y en nuestro corazón

d) Toda muerte tiene una causa: las causas son físicas y hay que explicarlas de manera sincera y sencilla. Así evitaremos que puedan surgir en el niño ideas como ” se ha muerto por mi culpa, porque estaba enfadado conmigo “. El egocentrismo es una característica infantil dentro de los estados evolutivos del niño

Quien, como, dónde y cuando se ha de comunicar la noticia

Es importante que la noticia sea comunicada por la persona más cercana afectivamente. Si el referente principal está muy afectado emocionalmente y no se siente capaz, pasa a la siguiente persona más cercana, explicándole que la otra persona no podía hacerlo. Aquí lo importante es el lazo afectivo, no el grado de parentesco con el niño.

La noticia se debe comunicar lo antes posible. Los niños, niñas y adolescentes son perfectamente capaces de darse cuenta de que algo está pasando. Retrasar la noticia puede llevarles a pensar que se les trataba de ocultar o que se les estaba mintiendo. También puede ocurrir que se enteren por una tercera persona y esto les puede generar molestias y desconfianza.

La noticia debe comunicarse en un lugar íntimo, donde la persona pueda expresarse como necesite. El tono de voz debe de ser calmado, ofreciendo un contacto físico ( abrazos, coger de la mano…) adaptándonos a lo que la persona necesite.

La información debe darse de manera gradual, con lenguaje claro, concreto y sin usar metáforas. Debemos decir que el resto de las personas adultas estamos allí para protegerles y cuidarles, y así intentar minimizar el sentimiento de abandono que pueden estar sintiendo.

Contestamos a las preguntas de forma clara y sincera y sin aportar más información de la necesaria en cada etapa ni más información de lo que nos vaya demandando a cada momento. Validaremos la expresión emocional y solo protegeremos a niños y niñas y adolescentes de emociones demasiado intensas. La expresión emocional es imprescindible y se puede hacer de diferentes maneras (hablando, a través del juego simbólico, dibujando, preparando una despedida simbólica…)

Hay que incluirles en los rituales de duelo que se realicen según la edad.

Es habitual que, los niños y niñas resuelvan el duelo de manera más rápida que los adultos.

El proceso de duelo de los 3 a los 5 años

En este periodo es necesario que el lenguaje sea lo más claro y concreto posible porque están en el periodo del “pensamiento mágico” y en su imaginación todo es posible.

Cualquier explicación que les demos la interpretarán de manera literal. Por esta razón, utilizar metáforas o

palabras ambiguas, puede complicar la comprensión de lo ocurrido, así como las explicaciones con excesiva complejidad científica o espiritual, pueden generar más confusión que ayuda.

Es importante responder con sinceridad a las preguntas para que no sientan confusión que aumente sus miedos. Si no sabemos responder podemos decir: “Lo consultaré y te contestaré” o “No puedo contestarte a eso porque no lo sé”.

En estos momentos no comprenden la universalidad de la muerte, la irreversibilidad, ni el fin de las funciones vitales, por lo que es necesario explicarles:

1. Que todos los seres vivos mueren (podemos ilustrar esto con algún ejemplo de la naturaleza) y explicar que, en las personas, lo normal es que esto ocurra cuando seamos “muy, muy mayores”, o en caso de enfermedad “cuando la persona está muy, muy enferma”. Es importante recalcar el “muy” para que no piense que si “se hace mayor”, “su mamá es mayor” o “si alguien enferma” se puede morir.

2. Que cuando una persona muere ya no la veremos más, pero que podemos recordar todo lo vivido con ella.

3. Que la muerte significa que ya no se siente nada (enfado, frío, hambre…). Esta explicación les protege de un posible pensamiento de que la persona fallecida puede estar sufriendo o necesitar algo y no poder pedirlo.

La respuesta de las criaturas al fallecimiento de un ser querido pueden ser variadas, pueden aparecer regresiones (dejar de controlar esfínteres,…) y expresiones emocionales intensas que deberemos acompañar, aceptando sus emociones (limitando conductas si son dañinas) y ofreciendo seguridad y cariño.

El proceso de duelo de los 6 a los 10 años

Es en esta etapa, cuando niños y niñas pueden comprender que la muerte es para siempre (irreversabilidad), que todos los seres vivos mueren (universalidad) y que las funciones vitales cesan, esto ocurre en diferentes momentos de la etapa según el niño o la niña.

Si es posible, hay que prepararles para lo que va a ocurrir, continua siendo necesario utilizar un lenguaje adaptado a su comprensión, explicarles las causas de la muerte y responder sinceramente, atendiendo a sus dudas, curiosidad y preocupaciones y evitar el uso de metáforas.

La mayoría de especialistas coinciden en que es a partir

de los 6 años, cuando pueden participar en los ritos funerarios y de despedida. Debemos preguntarles si quieren participar en estos ritos y, si es así, tenemos que anticipar todo lo que allí va a ocurrir y el clima emocional que se va a encontrar, además de asegurarnos de que no va a haber una exposición a reacciones emocionales desmesuradas (por intensidad o por contenido). Es necesario que una persona adulta acompañe al niño o la niña en todo momento.

En estos momentos de confinamiento, que los rituales están limitados, podemos ofrecerle la oportunidad de participar en encuentros por plataformas virtuales con el resto de familiares, si estos se van a realizar.

La expresión emocional es siempre imprescindible. Las personas adultas podemos expresar nuestras propias emociones también, explicando que son normales y que expresar las emociones ayuda a que estas pasen.

A partir de los 9 o 10 años, es conveniente que el niño o niña opine en los aspectos que pueda de los homenajes de la persona fallecida, que forme parte activa si quiere y si tiene ganas.

En esta etapa, las respuesta al fallecimiento de un ser querido son variadas, pueden aparecer regresiones (no querer dormir solos…), quejas físicas (dolor de cabeza, de estómago…), conductas agresivas, problemas de concentración, miedos, mostrarse retraídos o sumamente apegados y dependientes. Buscaremos ayuda profesional si los síntomas se prolongan en el tiempo.

Es habitual que manifiesten confusión con los conceptos hasta que los comprenden, preocupación por otras muertes, curiosidad sobre la muerte, preguntas recurrentes, etc

 El proceso de duelo de los 10 a los 12 años

En esta etapa el concepto de muerte se parece mucho a la noción que tenemos en la edad adulta y comprenden todas las dimensiones de la muerte.

Les ayuda que compartamos situaciones vividas parecidas. Podemos describirles los sentimientos que tenemos para que ellos puedan explorar los suyos, explicarles que la intensidad de las emociones irá disminuyendo poco a poco.

Ofreceremos a la persona la posibilidad de colaborar en los ritos funerarios para que pueda dar sentido a la realidad de la pérdida (anticipando lo que ocurrirá allí). Si el confinamiento continua, ofreceremos la posibilidad de participar en encuentros familiares a través de plataformas online (si estos se van a realizar) o llevar a cabo algún homenaje familiar (apartado 9). Aceptaremos siempre su decisión, tanto si quiere participar como si no quiere.

Es importante evitar frases que frenan la expresión emocional o que cargan con responsabilidades que no les

corresponden como: “A tu madre no le hubiera gustado verte así”, “Ahora eres el hombre de la casa”, “Tus hermanos se fijan en ti”.

La expresión emocional, la comprensión y la validación siguen siendo imprescindibles y debemos

intentar facilitársela: “Es normal que estés triste” “Yo también la echo mucho de menos”… pero se debe respetar si son reacios a hablar y buscar otro momento que estén más receptivos.

Es buen momento para enseñarles la importancia de valorar los recuerdos.

Hay que tener cuidado con no atosigarles, nos mantendremos cerca, dispuestos a escucharles, pero respetando si son reservados y necesitan mantener su parcela de intimidad.

En esta etapa aparecen las preocupaciones o las ideas en torno a su propia muerte y la curiosidad por los temas espirituales y religiosos.

Es necesario observar si ocurren emociones extremas, incapacidad para continuar con su vida, aislamiento, somatizaciones o cambios de conducta extremos, si es así, será necesario consultar a un/a especialista.

El proceso de duelo a partir de los 13 años hasta la adolescencia

Conocen y comprenden todas las dimensiones de la muerte y no necesitan explicaciones complejas. Si aparecen ideas extremas es necesario intentar moderar estos pensamientos con suavidad y afecto.

No debemos posponer la noticia ni anteponer a otras personas en la comunicación de la misma, tenemos que contarles la verdad y compartir nuestras experiencias y sentimientos cuando esté disponible para escuchar.

Pueden participar en todos los ritos de despedida, debemos valorar su opinión y, si quieren, pueden tener un papel protagonista.

Como en la etapa anterior, facilitar la expresión emocional, minimizar los cambios y evitar pedirles ayuda en nuestras responsabilidades. Es un momento en el que pueden reaccionar con conductas de riesgo y puede que necesiten espacio para poder expresarse.

En este periodo pueden tener reacciones parecidas a las de los adultos: tristeza, ansiedad, somatización, bajada

de rendimiento, dificultad de concentración, sensación de incomprensión…

Estaremos atentos si las siguientes reacciones se mantiene en el tiempo: incapacidad para volver a su ritmo académico o a actividades sociales, cambios de humor extremos, tristeza que les bloquea, exceso de responsabilidades, miedos o pensamientos recurrentes sobre la muerte, culpa y todo aquello que se mantenga en el tiempo y les puede estar limitando sus desarrollo.

Acompañamiento en el duelo a personas con discapacidad intelectual

Debemos reflexionar sobre qué aspectos de las dimensiones de la muerte puede comprender la persona para poder seguir las recomendaciones que mejor se adecuen al momento evolutivo.

También nos puede ayudar tener en cuenta las 8 dimensiones que Schalock establece como guía. Estas son:

1. Bienestar emocional

Les contaremos la verdad y dejaremos que se expresen emocionalmente.Evitaremos expresiones que les dirijan a la fortaleza y a la valentía.

2. Bienestar material

Explicarles que van a tener un lugar acogedor donde vivir y que hay personas que los protegerán si lo necesitan.Preservar las rutinas y necesidades básicas.

Que elijan aquellos recuerdos materiales que quieren mantener.

3. Bienestar físico

Pueden aparecer síntomas físicos relacionados como la ansiedad.

Cuidar hábitos cotidianos de sueño, comida, ocio… las rutinas habituales que le den tranquilidad.

Si sigue un tratamiento farmacológico, es importante que no lo deje y lo supervise alguien.

4. Desarrollo personal

Conviene incluir el concepto de muerte, poco a poco, en el proceso de desarrollo de la persona

Incluirles en el proceso de deterioro de las personas. Ayudarles a adaptarse a la nueva situación.

5. Inclusión

Se les incluirá en todo, igual que a otras personas

adultas.

Se les invita a los ritos, que decidan si quieren ir.

Les acompañaremos en los homenajes y ritos

funerarios.

Anticiparemos las fechas de aniversario y les

preguntaremos su opinión.

Incluiremos a su médico de Atención Primaria en la

información.

6. Derechos

A saber la verdad y ser tratados con normalidad.

A hacer preguntas y expresar o no sus emociones del

modo que sea. A entender la muerte.

A ser cuidados y atendidos.

7. Relaciones interpersonales

Necesitan estar con su familia y amigos, y ser

escuchados.

Es necesario que reciban cariño.

8. Autodeterminación

Fomentar la autonomía y el autoconcepto y ayudarles en la toma de decisiones

Rituales de despedida

Los homenajes en familia pueden ayudar a la elaboración del duelo, además de ser una gran oportunidad para compartir el recuerdo del ser querido y hacer algo especial en su memoria.

Algunas ideas que se pueden llevar a cabo son:

-Escribir una carta con algunas anécdotas, recuerdos o sencillamente expresando nuestros sentimientos.

-Escribir una poesía o una canción.

-Hacer un dibujo.

-Elaborar una caja de recuerdos: se elige una caja entre todos, se puede decorar, y escogemos objetos que nos recuerden a la persona fallecida: un adorno que llevara, una foto… Se mete todo en la caja y cuando lo necesitemos podemos utilizarla.

-Plantar un árbol o una planta en su honor.

-Visitar en su memoria algunos lugares que fueran especiales para esa persona.

-Elaborar un álbum de recuerdos: juntaremos fotografías de momentos especiales en los que hubiera participado la persona fallecida para mirar su contenido cuando lo necesitemos.

Bibliografía:

A. de Vicente Colomina (2009) Enséñame a decir adiós. Grupo Gesfomedia.

Fundación Mario Losantos del Campo. (2016) Hablemos de duelo. Manual práctico para abordar la muerte con niños y adolescentes. Madrid.

C. Poch, O. Herrero. (2003) La muerte y el duelo en el contexto educativo. Paidós.

Fuente: Raquel Simarro

LA CONFIANZA

5 Claves para Confiar en ti que se te han olvidado.

Uno de los grandes problemas de las personas es la Falta de Confianza en sí mismo, ese ténue pero incómodo pensamiento que va tomando fuerza cada día y que te dice una y otra vez ‘Esto no es así’, ‘lo estás haciendo mal’, ‘No puedes con esto’ etc. Etc.
Aparentemente surge de las sombras emocionales causadas por el fracaso vivido y por la pérdida o el rechazo que ese fracaso ha generado, pero en realidad, y para ser francos, siempre ha estado ahí, incluso en tus mayores logros.
Entonces, si siempre ha estado ahí, ¿cómo es que no todo ha sido malo?, ¿cómo es que tenemos logros y no solo perdidas?
Sencillo, ha habido momentos en que haces esa vocecita a un lado y continuas caminando hasta obtener lo deseado…

Si no confías en ti el trabajo de la consecución de metas y objetivos se torna mucho más complicado y claro, por obvias razones bajo esta forma de sentir y vivir lleva más tiempo conseguir algo, hoy quiero recordarte los 5 pasos que debes seguir para confiar más en ti.

1) Sé un buscador, explora, cambia de ruta, lee algo nuevo, aprende algo que te apasione, desarrolla un hobbie, sal de tu zona de confort y camina hacia nuevos horizontes.

2) Sé muy perseverante, la gota de agua perfora roca no por la fuerza, sino por la constancia, se ha demostrado que la perseverancia es mucho mas poderosa que la misma inteligencia, establece una rutina diaria o un plan de acción y trabaja en ello todos los días.

3) Quítate el miedo al fracaso, olvidate del qué dirán! NUNCA nadie se arrepiente de ser valiente, no importa si te equivocas o no, en todo caso equivocarse sirve para mejorar la estrategia.

4) Siempre dá un paso al frente, avanza, poco a poco, <si dudas hazlo> lo hemos leído muchas veces y la verdad es que atreverse es lo que marca la diferencia.

5) Entrénate para el exito.
Pasamos horas pensando que pasaría si nos equivocamos, si perdemos o hacemos el ridículo, pues la sugerencia es q hagas justo lo contrario, IMAGINA tu exito.

Son pasos sencillos que si recuerdas ya conoces y pusiste en práctica en algún momento, intenta ahora hacerlos de forma consciente y veras como todo va cambiando y lo mejor: Serás una persona equilibrada y con un sano concepto de sí misma entrenada para el exito.

Espero estas líneas sirvan para recordarte la grandeza que hay en ti.

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CUANDO  ME AMÉ DE VERDAD

 

•Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

•Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

•Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama… madurez.

 

•Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo,  aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

•Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.

•Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

 

•Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

•Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro. Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

•Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

•No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.

CHARLES CHAPLIN

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HISTORIA DE LAS IAC

El caballo ha acompañado al ser humano a lo largo de su historia, desde el trabajo del campo a las guerras, así como en el  ámbito deportivo, y en la actualidad, también en el de la salud. Como señala Edith Gross, el caballo ha demostrado como virtud esencial una gran adaptabilidad y fina percepción,  respondiendo con gran empatía  y estableciendo un vínculo afectivo único con el hombre.
Se ha comprobado que el caballo posee características biomecánicas que lo convierten en “terapeuta”, adquiriendo hoy en día una posición destacada dentro de las terapias, en especial, las que centran su trabajo en rehabilitación.

Historia y antecedentes de la Equinoterapia
La aplicación de la equinoterapia se formalizó después de la Segunda Guerra Mundial, pero tuvo varios antecedentes.
Por un lado, en el siglo XIX, el fisiatra sueco Jonas Gustav Wilhelm Zander (1835-1920) fue el primero en afirmar que las vibraciones transmitidas al cerebro en el orden de las 180 oscilaciones por minuto estimulan el sistema nervioso simpático (el que nos “prepara para la acción” y media las conductas de “lucha o huida”). Zander comprobó esto, pero sin asociarlo al caballo. Casi cien años después, el profesor y médico suizo Rieder, jefe de la Unidad Neurológica de la Universidad Martín Luther de Alemania, midió estas vibraciones sobre el dorso del caballo al paso e increíblemente, correspondían con exactitud a los valores que Zander había recomendado un siglo atrás.
Asimismo, en el año 1917, en el Hospital Universitario de Oxford se fundó el Primer Grupo de Equinoterapia para atender el gran número de heridos de la Primera Guerra Mundial, con la idea fundamental de quebrar la monotonía del tratamiento y propiciar la rehabilitación dentro de un entorno natural.

El caso Liz Hartel:
Liz Hartel fue una muchacha danesa que a los 16 años fue atacada por una forma grave de poliomielitis, al punto de no poder trasladarse por sí misma durante mucho tiempo, a no ser en silla de ruedas y más tarde con ayuda de muletas. Ella practicaba equitación antes de la enfermedad, y contrariando a todos, continuó practicándola a pesar de su discapacidad. Ocho años después, en las Olimpíadas de 1952, fue premiada con la medalla de plata en adiestramiento, compitiendo con los mejores jinetes del mundo.
El público solo percibió su estado cuando bajó del caballo para subir al podio y tuvo que valerse de dos bastones canadienses. Liz repitió esta hazaña en las Olimpíadas de Melbourne, en 1956. Este ejemplo de autoterapia despertó en la clase médica empírica un interés por el programa de actividades ecuestres como medio terapéutico, tanto que en 1954 aparecía en Noruega el primer equipo interdisciplinario formado por una fisioterapeuta y un psicólogo e instructor de equitación

Crecimiento ininterrumpido
Años más tarde, en 1965 nace en Francia el concepto de Reeducación Ecuestre, como lo mencionan De Lubersac y La Llieri en la introducción a su manual titulado “La Reeducación a través de la Equitación”.
En el mismo año la Equinoterapia se toma como una materia didáctica, y ya en 1969 tiene lugar en París el primer trabajo científico sobre Equinoterapia en el Centro Hospitalario de la Universidad de Salpentire. En 1972 se defiende la primera tesis de doctorado en medicina sobre Reeducación Ecuestre en la Universidad de París, en Val-de-Marne.
Bajo el lema “Rehabilitación por medio de la monta” se celebra el primer Congreso Internacional en París sobre esta disciplina, y finalmente en Bélgica se acepta internacionalmente la división de la Equinoterapia en tres áreas: Hipoterapia, Monta terapéutica y volteo, y Equitación como deporte para personas con discapacidad.

Nuevos avances
En los últimos  15 años, se ha venido desarrollando una cuarta área actualmente en expansión, relacionada con la intervención clínica y terapéutica en el picadero, ligada al  bienestar emocional y salud mental, denominada Intervención terapéutica asistida con caballos /IAC), dentro de las Terapia asistidas con caballos (TAC). A través de este tipo de intervenciones pueden ser atendidos cuadros de trastornos generalizados del desarrollo (TGD), autismo, cuadros de hiperactividad, trastornos de ansiedad, etcétera.

Como podemos notar, el caballo continúa acompañándonos en nuestra evolución. Hoy en día, hay una necesidad creciente de encontrar un sentido o una trascendencia a nuestra vida, en todos los ámbitos, que tiene que ver con ayudar y vincularse con el otro liberando nuestro potencial interno. Ejemplo de esto son los programas de Coaching asistido con Caballos

FORMACIÓN PERMANENTE

CICLO 3 .Especialidad psicoeducativa homologada por la Federación Española de Terapias Ecuestres.

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¿COMO LE GUSTARÍA A UNA PERSONA CON AUTISMO QUE TE DIRIGIERAS A ELLA?

– Háblame de frente, con palabras sencillas y concretasHáblame de frente, con palabras sencillas y concretas

– Ayúdame a comprender. Organiza mi mundo y facilítame que anticipe lo que va a suceder

– No me hables demasiado, ni demasiado deprisa

– Guíame, dime que hacer, a mí muchas veces me falta la in no me hables demasiado, ni demasiado deprisa iciativa.

– Ayúdame a interactuar contigo, diviértete conmigo

– Como otros niños, necesito compartir el placer y me gusta hacer las cosas bien, aunque no siempre lo consiga. La motivación, el elogio y las recompensas son importantes para mí.

– Necesito más orden del que tú necesitas

–  Ayúdame a jugar, me gusta mucho pero me cuesta iniciar el juego o centrarme en el

– No me invadas en exceso. A veces, las personas sois demasiado ruidosas, imprevisibles, estimulantes. Respeta las distancias que necesito, pero sin dejarme solo

– Cuando me veas alterado o que no se que hacer, ven a mi, ofréceme una estrategia en la que ocuparme.

– Lo que hago no es contra ti. Cuando tengo una rabieta o me golpeo, si destruyó algo o me muevo en exceso, cuando me es difícil atender o hacer lo que me pides, no estoy tratando de hacerte daño

– Ten paciencia, a veces me cuesta expresarme , decir lo que quiero o necesito.

– No solo soy autista. También soy un niño, un adolescente, o un adulto. Comparto muchas cosas de los niños, adolescentes, o adultos a los que llamáis “normales”. Me gusta jugar y divertirme, quiero a mis padres y a las personas cercanas, me siento satisfecho cuando hago las cosas bien. Es más lo que compartimos que lo que nos separa.

– Acéptame  como soy. No condiciones tu aceptación a que deje de ser autista.

Aunque me sea difícil comunicarme o no comprenda las sutilezas sociales, tengo incluso algunas ventajas en comparación a los que os decís “normales”. Me cuesta comunicarme pero no suelo engañar. No comprendo las sutilezas sociales, pero tampoco participo de las dobles intenciones o los sentimientos peligrosos tan frecuentes en la vida social.

Mi vida como autista puede ser tan feliz y satisfactoria como la tuya “normal”. En esas vidas, podemos llegar a encontrarnos y compartir muchas experiencias.

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TALLER DE COACHING CON CABALLOS. DESCUBRE TUS FORTALEZAS

¿Cómo podemos mejorar si no sabemos qué mejorar? Conocer cuáles son nuestras fortalezas y debilidades personales es el primer paso para desarrollarnos en cualquier ámbito. ¿Sabes cuáles son las tuyas?

¿Qué son las fortalezas personales?

Christopher Peterson y Martin Seligman definen las virtudes o fortalezas como “aquellas capacidades que pueden adquirirse a través de la voluntad, las cuales representan rasgos positivos de la personalidad”. Es esa característica que te hace sobresalir del resto para bien.
En este sentido, estos autores han elaborado un Manual de virtudes y fortalezas del carácter, en el que relacionan científicamente los rasgos psicológicos positivos de las personas, divididos en seis grandes grupos:
• Sabiduría y conocimiento:
◦ Creatividad.
◦ Curiosidad.
◦ Apertura mental.
◦ Amor por aprender.
◦ Perspectiva y sabiduría.
• Coraje:
◦ Valentía.
◦ Persistencia.
◦ Integridad.
◦ Vitalidad.
• Humanidad:
◦ Amor.
◦ Amabilidad.
◦ Inteligencia social.
• Justicia:
◦ Participación ciudadana o responsabilidad social, lealtad y trabajo en equipo.
◦ Justicia.
◦ Liderazgo.
• Templanza:
◦ Perdón y piedad.
◦ Humildad y honestidad.
◦ Prudencia.
◦ Autocontrol.
• Trascendencia:
◦ Excelencia.
◦ Gratitud.
◦ Esperanza.
◦ Humor y jovialidad.
◦ Espiritualidad y sentido de propósito.

¿Qué son las debilidades personales?

En el lado opuesto, las debilidades personales pueden definirse como “los hábitos, pensamientos y conductas negativas que impiden realizar labores con eficiencia, alcanzar metas y lograr aquello que se desea”.
Si bien no contamos con un manual como el de fortalezas, el pesimismo, la soberbia, la timidez, la pereza, la impulsividad, la indisciplina, la baja autoestima, la procrastinación, la impaciencia, etc. son algunas de las debilidades más frecuentes.

La relatividad de las fortalezas y debilidades personales

Ahora bien, aunque en términos generales podemos hablar de grupos diferenciados de fortalezas y debilidades personales, lo cierto es que estas actitudes positivas o negativas no son inamovibles y van a depender de varios factores:
• El entorno. Las fortalezas y debilidades personales varían en función del con quien se comparen. Así, puede que salgamos de una empresa donde éramos los más creativos para acceder a otra donde nuestra capacidad de innovación no supere la media.
• Las circunstancias. En función de cada momento, las fortalezas y debilidades personales pueden suplantarse o provocar unos efectos mínimos. Por ejemplo, el humor es considerado una habilidad, pero según en qué momentos lo empleemos puede convertirse en un hándicap.

Cómo conocer las fortalezas y debilidades personales

En cualquier caso, es necesario ser conscientes de cuáles son nuestras fortalezas y debilidades personales pues es el único camino que tenemos para reforzar las primeras y minimizar las segundas.

Para ello proponemos este taller en el que gracias a retos que se nos plantean con caballos , tomaremos conciencia de nuestros puntos fuertes y si los empleamos de manera equilibrada en las situaciones con las que nos enfrentamos en nuestro día a día.

BENEFICIOS DE LA EQUITACIÓN

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El jinete mejorar su equilibrio vertical y horizontal, regula el tono muscular y adquiere mejor coordinación motriz fina y reza, experimenta la disociación de la cintura pélvica y la cintura escapular, indispensable para la marcha sana en bipedestación. Montar a caballo a horcajadas equivale a caminar sentado.

La simple monta a caballo es una terapia pasiva, para obtener un alto grado de rehabilitación se requieren ejercicios que el jinete efectúa durante la monta, estímulos externos y estímulos complementarios. El paso del caballo, la posición sobre este, el equipo ecuestre, etc. son factores que influyen y determinan la eficiencia de las terapias, siendo esta una terapia activa .

El movimiento transmitido al jinete por el contacto de su cuerpo con el animal genera movimientos complejos de rotación y traslación. En consecuencia las informaciones propioceptivos activadas en el cuerpo del jinete son interpretados por sus órganos sensoriales de equilibrio y postura como situaciones momentáneas que exigen nuevos ajustes posturales para que logre mantener su posición sobre el caballo.

La transmisión de un patrón de locomoción tridimensional equivalente al patrón fisiológico de la marcha humana, permite trabajar con personas que carecen de la facultad de caminar y podrán desarrollar la coordinación y la estabilización del tronco y de la cabeza. Éste principio depende en sumo grado del movimiento correcto del caballo: un paso rítmico irregular, y un adecuado trabajo muscular del lomo .

BENEFICIOS DE LA EQUITACIÓN TERAPÉUTICA II

Los impulsos rítmicos de lomos del caballo al montarlo se transmiten al cinturón pélvico, a la columna vertebral y a los miembros inferiores del jinete. Al caminar al paso se transmiten de 90 a 110 impulsos por minuto a la pelvis del jinete; estos a su vez aumentan en cantidad e intensidad si el caballo camina al trote.

Los impulsos los provocan los músculos lumbares y ventrales del caballo, que se contraen y distienden alternativamente de forma rítmica y regular en el paso y al trote. El movimiento hacia adelante fuerza al cinturón pélvico del jinete a adaptarse con el movimiento basculante, los impulsos fisiológicos se propagan hacia arriba por medio de la columna vertebral hasta la cabeza, provocando reacciones de equilibrio y enderezamiento del tronco.

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BENEFICIOS DE LA EQUITACIÓN TERAPÉUTICA III

Uno de los propósitos de la terapia ecuestre consiste en proporcionar estímulos fisiológicos para regular el tono muscular y desarrollar el movimiento coordinado.

La transmisión de estos impulsos fisiológicos rítmicos irregulares forman la base de la terapia ecuestre lo que la convierte en una terapia con amplios efectos sobre la neuro motricidad.
Los principios terapéuticos en los que se basa esta terapia son: transmisión del calor corporal del caballo, de los impulsos rítmicos y de la cadencia de paso equivalentes a los de la marcha humana.

Asimismo se pueden realizar muchos otros ejercicios que obtienen excelentes resultados en cuanto a la relajación, elasticidad, estimulación sensorial y aumento de la estimulación del sistema circulatorio y neuro motor.

Del mismo modo el contacto del caballo tienen gran importancia terapéutica en el area psicopatológica.Se producen sentimientos de seguridad, amor y protección para poder reconstruir la autoconfianza y aceptación de uno mismo y así abrirse al mundo.

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